Desde hace mucho tiempo, en este país hemos ido siendo testigos de una serie de acontecimientos nada agradables relacionados con los niños, ese colectivo tan vulnerable. Y la televisión, como parte más de esta sociedad, se ha ido haciendo eco de todo ello.
Al caso de los niños de Córdoba se le han sumado los niños robados en los paritorios durante en franquismo o la sentencia de Marta del Castillo o los maltratos en los orfanatos.
En un primer momento, fue Espejo público, programa de Antena 3 el que comenzó a dar una gran cobertura a todos estos temas que siempre han sido clasificados de "sucesos". La estrategia les funcionó bastante, y desde entonces, el programa que conduce cada mañana Susanna Griso se ha transformado en un monográfico de historias impactantes.
Pero las demás cadenas no iban a quedarse paradas, y teniendo a su gran competidora tan cerca, Telecinco comenzó a sacar provecho del caso de los niños de Córdoba y El programa de AR comenzó a dedicar gran parte de su espacio a este caso, principalmente a raíz del desenlace del caso.
Una cosa es información, pues para eso están los medios de comunicación, pero en los últimos meses hemos asistido a lo que podemos denominar un circo al rededor de estos casos, con programas especiales de Espejo público, pseudodebates como los ocurridos en Telecinco, miniseries, tanto por parte de Antena 3 (Historias robadas) como la que está por estrenarse en Telecinco, Niños robados, especiales de Equipo de Investigación...
Se está saturando al público con una serie de historias que son muy emotivas, debido a sus protagonistas, y que deja a la audiencia un buen sabor de boca al ver como los medios de comunicación se preocupan por estas injusticias. Pero en el fondo, esto no es más que un negocio, una forma de vender emotividad fácil a una audiencia que es sensible a estos casos, y que por lo tanto, si las televisiones les dan lo que quieren, ellos van a responder llenando las arcas de las cadenas.
Estoy seguro que cuando estos casos comiencen a decaer, bien por su resolución, bien por el hartazgo de la audiencia, a estas cadenas les intereserá bien poco Ruth y José, los niños robados, y demás temas a los que, desgraciadamente, seguiremos siendo testigos.

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