6 de junio de 2012
El "Watergate" eurovisivo y la mano de hierro azerí.
Hasta el año 2008, Azerbaiyán sonaba a "país desconocido" para la mayoría de los mortales. Actualmente, lo sigue siendo para mucha gente, pero para los seguidores del Festival de Eurovision, éste país se ha convertido en uno de los más afortunados del concurso desde su debut en dicho año. Y lo corroboran los datos. De tan sólo cinco participaciones, ha conseguido quedar en el famoso "top ten" todas las ediciones, con un tercer puesto y una victoria en 2011. Parece que el país caucásico ha conseguido la fórmula de la victoria en Eurovision.
Y la cosa no termina aquí, pues a la lista de triunfos en la final, se suma el insólito hecho de que en las cuatro semifinales que ha participado, tan sólo una quedó en sexta posición, obteniendo en las demás el segundo puesto de forma consecutiva desde el 2009.
En un principio, es un caso insólito, pues hablamos de un país sin una gran masa de emigrantes y en una región geográfica semiaislada (sus vecinos son Turquía, como sus hermanos de sangre, Rusia, Georgia, Armenia (el enemigo número uno de este país) e Irán), por lo que no se pueden achacar sus altas puntuaciones a sus vecinos, cuando sólo dos de ellos les votan en masa.
Pero no todo lo que reluce es oro, y por muchos petrodólares que posea Azerbaiyán, parece que puede haberse descubierto la fórmula de la perfección en la música azerí, y no es precisamente muy noble.
Fueron varias webs y blogs dedicados al festival los que sacaron a la luz un posible caso de corrupción en dicho país que se relaciona con la compra de votos a varios jurados europeos.
En la tabla que tenemos en el margen izquierdo, obtenida de la Wikipedia (rusa) podemos ver la relación de votaciones por países que han otorgado sus puntos a Azerbaiyán.
Si analizamos dicha tabla, encontramos como Ucrania y Rusia son los máximos votantes de "la tierra del fuego" tan sólo superados por Turquía, que ha otorgado su doce en todas las participaciones. Cabe destacar que Turquía y Azerbaiyán, como ya hemos señalado arriba, son el mismo país culturalmente. Pero los casos extraños que han llevado a la sospecha de las puntuaciones del país se dan con Malta, Moldavia y Lituania. Hablamos de tres países que no tienen relación alguna con Azerbaiyán, y que mirando la tabla, podemos observar como ha recibido altas puntuaciones de estos. El caso más curioso es Malta, una isla, que no tiene ninguna relación ni cultural, ni emigrante ni política con Azerbaiyán, y que le da año tras año los doce puntos.
El escándalo continuó con las declaraciones del jurado chipriota, que aseguraron no haber votado con ningún punto a Azerbaiyán, y que sin embargo, les otorgaron ocho puntos. Para recibir tan alta puntuación con cero votos del jurado, Chipre debería haber votado en masa a Azerbaiyán mediante el televoto, y todos sabemos que Chipre sólo vota masivamente a Grecia. Además, se ha conocido que la televisión chipriota no recibió ninguna llamada votando a Azerbaiyán, y que todos los votos a este país provenían de sms.
Podemos estar ante una operación orquestada por el país del fuego para asegurarse un colchón de votos y conseguir los excelentes resultados que lleva cosechando, cosa que ningún país ha conseguido hasta el momento.
A todo esto se suma la pésima organización que este país ha llevado a cabo en la edición organizada en casa, cuando la ganadora Loreen fue amenazada por las autoridades azerís por reunirse con representantes de movimientos en defensa de los Derechos Humanos, que están muy mermados en el país, de la misma forma que la delegación noruega fue intimidada por la policía del país, y que un Dj fuera despedido de las fiestas eurovisivas que se organizan durante la semana del Festival por poner una canción de Armenia, y que terminó con la prohibición de poner canciones de Eurovision ante el temor de escuchar otra canción de su país enemigo en territorio azerí.
Anke Engelke, portavoz de Alemania durante las votaciones, y presentadora de la edición anterior, les recordó esta falta de respeto a las libertades que estaban llevando a cabo las autoridades azerís. En plena conexión, Anke les recordó "que no se podía votar a su propio país esta noche, pero que es bueno que la gente pueda elegir. Buena suerte en tu viaje, Azerbaiyán", concluyendo la humorista alemana con un "Europa os está vigilando".
Ahora hay que esperar a que la EBU se pronuncie sobre esto, a no ser que deje olvidar el tema, cosa que dejaría en muy mal lugar a la institución, pues si se encarga de regular el concurso, se debe regular con mano dura, y no permitir a ciertos países ventajas sobre otros.
Además, varias televisiones de Europa (Alemania, Reino Unido y los países nórdicos en principio) han pedido la prohibición de países que no respeten los Derechos Humanos o la libertad de prensa en el Festival, cosa que pondría en grave peligro la continuidad de Bielorrusia y Azerbaiyán en el concurso, por sus escasas libertades democráticas existentes.
Esperemos que este hecho se investigue, y si es cierto, se castigue con total rotundidad, y que la sanción que imponga la EBU sea ejemplar, de la misma forma que se considere que los países que no respetan los derechos básicos, sean sancionados de igual forma, por promover conductas reprochables en cualquier caso.
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